Emprender una reforma en nuestro hogar o negocio, por mínima que esta sea, puede llegar a convertirse en un autentico quebradero de cabeza, especialmente si se trata de la primera vez y somos auténticos desconocedores de la materia. Pero no te preocupes, éste es el primero de una serie de artículos que te ayudarán a sentirte más seguro/a.

Tras tomar la decisión de reformar, anticipamos el confort del que vamos a disfrutar una vez terminada la obra y disfrutamos por adelantado de la perspectiva de un hábitat adaptado a nuestros gustos y deseos. Pero junto al entusiasmo que esto nos procura se abre la expectativa de los engorrosos tramites legales, los muebles apartados provisionalmente, el levantado de suelos, el picado de paredes, los escombros, los ruidos y toda una larga serie de molestias que amenazan con presentarse de forma inminente o, peor aun, lo harán por sorpresa sin que las hayamos siquiera previsto.

Las inquietudes y el estrés suscitados por esta perspectiva pueden llevarnos incluso a postergar el momento de acometer el proyecto, en no pocos casos de forma indefinida.

¿Cómo evitarlo y comenzar con buen pie nuestra reforma?

El éxito de la misma y las satisfacciones que va a procurarnos una vez terminada pasan sin duda por una buena planificación de las tareas a realizar, lo que a su vez requiere saber buscar y encontrar al profesional o profesionales más adecuados.

A lo largo de esta serie de artículos abordaremos cuestiones como la reforma del baño o la cocina, la redistribución de tabiques para aumentar o disminuir el número de habitaciones, el poner o quitar armarios empotrados, ventanas o puertas, la sustitución de una instalación de electricidad obsoleta por una más moderna y eficiente… Profundizaremos en estos y otros muchos aspectos de la reforma porque necesitaremos conocerlos para un –muy aconsejable– seguimiento diario y sistemático de la realización de estos trabajos.

Pero a todos ellos han de dar respuesta –con su experiencia y conocimientos– los profesionales elegidos, que aportarán además las últimas soluciones que ofrece el mercado, los nuevos materiales capaces de satisfacer nuestras expectativas, los colores y texturas que marcan tendencia, ajustando todo ello al presupuesto optimizado que elaborarán para nosotros.

Así, la primera recomendación en esta primera fase de la reforma no puede ser otra que la búsqueda de los profesionales más adecuados con quienes planificar la misma. Estos profesionales han de aportar una solución integral al proyecto y evitarnos incertidumbres, complicaciones y disgustos que de otro modo vamos a sufrir con toda probabilidad.

En este punto debemos tener en cuenta una cuestión muy importante: cuando buscamos por separado a los profesionales necesarios para las diferentes tareas y materiales que requerirá la reforma acabaremos, con toda seguridad, alargando el proyecto tanto en tiempo como en dinero. La responsabilidad de cualquier error o malentendido será difícil de depurar, y lo más seguro es que al final seamos nosotros los que acabemos soportando la molestia y el gasto ocasionados por los mismos.

Un presupuesto cerrado e integral de toda la obra es, pues, uno de los principales y más importantes pasos en nuestra reforma. Pero asegurémonos de que con él queda resuelta una de las principales claves del éxito del proyecto (clave que tendrá vigencia durante todo el proceso hasta su culminación): conseguir que de toda nuestra reforma responda un único responsable.

Ello no solo nos liberará de gran parte de las inquietudes, las incertidumbres y el estrés, sino que nos proporcionará además protección frente a eventos imprevistos y desagradables sorpresas.

¿Qué opinas de ello? ¿Crees que es mejor contratar una empresa única o preferirías aventurarte a contratar a los distintos profesionales que intervienen?